realidad.
La fantasía suprema es imaginar que es posible vivir sin fantasía.
La noción de "absoluto" en Hegel nos permite comprender cómo lo que llamamos "realidad" integra la ficción (de nuestra fantasía), y cómo, cuando tenemos que hacer una elección, la buena elección ocurre sólo después de la mala elección, representando el "conocimiento absoluto" este punto de conciencia donde el sujeto asume reflexivamente que la verdad no se encuentra más allá de la ilusión y la fantasía, sino que la ilusión y la fantasía son constitutivas del avance de la verdad.
La verdad no debe ubicarse fuera de la fantasía, la fantasía es el dispositivo clave para el despliegue de la verdad.
En psicoanálisis, "el cruce de la fantasía" (hapax lacaniano) no significa que el sujeto abandone la fantasía en el sentido de que de repente se liberaría lo suficiente como para convertirse en un ser auténtico, lo cual es imposible, Lacan es muy claro en esto, el cruce de la fantasía significa que incluso si ves en primer plano la ausencia de verdad en algo que te concierne, aún así debes encontrar los medios para seguir viviendo con ello.
Atravesar la fantasía no te libra de una ilusión, consiste en hacerte aceptar la necesidad de la ilusión como ilusión, ahí es donde reside la tensión del tema...
La fantasía suprema es imaginar que es posible vivir sin fantasía.

